La historia, contada a través del tejido, el color y la pureza del corte, transcurrió en varias partes: la primera, geometría en blanco y negro y, después, esos vestidos negros lisos, más alejados del look anterior.
El desfile podría describirse como la realidad frente a los sueños. Una serie de vestidos blancos y negro.
Algunos de los vestidos de noche con sus estampados tenían un resplandor sobrenatural que los sitúa en la categoría de los sueños, ya sea visual o metafóricamente.


